¿Cuántas parejas cercanas han decidido conscientemente vivir sin procrear? creo que podríamos contar con los dedos de una mano.

Por el hecho de vivir en pareja o haber contraído matrimonio, no se debe deducir que los hijos van a ser una consecuencia, un logro, o un factor que sirva para justificar dicha pareja. 

Se presupone “dado” que toda pareja está para procrear o educar niños. Y no es una proporción matemática: pareja=hijos. 

La fórmula pareja sin hijos puede ser igualmente válida y legítima, así como elegir tenerlos. La cuestión reside en elegir educar y acompañar a los hijos en su crecimiento y maduración con conciencia y responsabilidad.

Estoy convencida de que no vinimos a la vida por razones reproductivas, sino creativas. Las mujeres tenemos un útero, como así tenemos el cabello castaño, no es bueno o malo. Podemos usarlo o no para crear vida, podemos elegir. Lo maternal pertenece a las competencias biológicas como los animales, de igual manera que cuando vemos que un pájaro puede volar. 

Ser madre es un propósito biológico, no es un propósito de vida. Y cabe cuestionarnos y reflexionar si ser madre ¿acompaña ese propósito de vida o lo va a impedir? 

El útero, en su formato visible y también primitivo, se usa para reproducir. Pero el útero es mucho más que eso, tiene unas funciones a otro nivel de consciencia. Es el puente para la magia, lo sutil, la simbología. 

Creo también que la paternidad ha sido sobrevaluada y por lo contrario, no tener hijos implica ser extraterrestre, dar explicaciones de ¿Por qué no? cuando nadie da explicaciones ¿Por qué si? o ¿cuáles son sus deseos profundos en esa decisión? 

Creo también que hay condicionamientos sociales (“¿Para cuándo los hijos?” ) y una cultura muy occidentalizada, con un modelo de familia establecido en el inconsciente <mamá/papá/hijo/hija> y requiere claridad para replantear, poner a duda, des-aprender. En mi caso, elegimos una pareja sin procrear y amar a dos perras como hijas. ¿Acaso los hijos deben ser sólo humanos?  

Vos, te has preguntado ¿Qué modelo de vida deseas? ¿para qué los hijos? ¿es lo mismo tener hijos que ser padres?. 

 

Pareja sin procreación vs pareja sin protección.

 

Hoy desmenuzamos el tema pareja sin procreación

 

Me encanta #deconstruir temas que están socialmente “dados”, que decimos que “son así”, porque no salimos del piloto automático en el cual vivimos para mirar nuestro interior y repensar-nos, rediseñar-nos, reinventar-nos, transformar-nos.

 

Deconstruir creencias para ganar en libertad y Ser por Mí.

 

Este tema lo comparto desde mi experiencia y daré mi visión con todo mi corazón. He tomado distintos saberes para formar el propio. Sin embargo, te pido que no te creas nada, poné todo en duda. Para mi lo más rico es eso. La libertad de poder SER.

 

Mi deseo es democratizar una información que será más útil fuera que dentro mío. Porque todos somos uno. Y estoy segura que, algunas palabras, resonarán en vos, o quizá, te abrirá una puerta que antes ni siquiera estaba, o la veías.

 

Recuerdo cuando Augusto me contó que no enviaba a su hija de 6 años a la escuela, que todo su aprendizaje era en casa. Lo primero que le pregunté fue ¿Y cómo socializa con otros nenes? me dijo que va a danza y hace ejercicio en telas . ¿Y aprende? fue mi siguiente pregunta de persona ignorante en el tema…y seguimos conversando. De ese encuentro, me fuí con más dudas, pero me quedó resonando porque implantó en mí una visión diferente de la “normalizada”. Hoy es un modelo que comparto al 100%.

 

Bien.

 

Decía que este tema lo vivo desde mi experiencia. Tengo 41 años, no tengo hijos, nunca sentí “ser madre” (y en esas causalidades de la vida, siempre atraje hombres que tampoco esa idea les atraía) y hoy con Silvio elegimos conscientemente tener una pareja sin procrear. 

 

No lo elegimos para nuestra vida (aunque, como todo, no es una decisión irreversible).

 

Pongo entre comillas el “ser madre” para recordar reflexionar ¿Viene del SER? ¿o del HACER?

 

Sí debo confesar que, en el 2018 y por primera vez, fui mamá. Tuve a Mateo, un hijo no nacido. Tuve un aborto espontáneo con 2 mese de gestación que vino a reparar mi árbol genealógico. Por un lado, creo fervientemente que vine a cortar esa cadena de mujeres de mi linaje que tenían hijos “porque tenía que ser así” y no podían decir que NO, y por el otro lado, reparé un aborto que mi madre quiso, pero no pudo hacer voluntariamente, a la misma edad que yo. 

 

Ahora te pregunto ¿Cuántas parejas cercanas han decidido conscientemente vivir sin procrear? creo que podrías contar con los dedos de una mano.

 

¿Cuántas parejas cercanas se detienen a indagar más profundamente cuando las procreación no fluye naturalmente? creo que también, entran en los dedos de una mano.

 

Solemos estar en piloto automático y actuar en función de ciertos impulsos, que no necesariamente vienen de nuestro SER, de quienes somos verdaderamente, de nuestra esencia. Sino más bien viene de afuera.

 

Como esa vez que me di cuenta que podía dejar de comer carne. ¡Fué un flash! ¡Un eureka! ¡Una revelación! Son esos momentos mágicos que me encantan. 

 

Claro, si no me gustaba, me daba asco el olor y sabor de la carne ¿por qué la seguía comiendo? Inconscientemente me decía: estoy en Argentina y todo el mundo come carne, porque no quiero ser un bicho raro, porque no era consciente que si, que podía elegir algo diferente de la manada. 

 

Quizá, más arcaicamente, tengo memorias ancestrales cuando el hombre cazaba mamut para sobrevivir…

 

Y, en función al tema que estoy abordando, te nombro algunos ejemplos reales y cercanos que me hacen pensar en esos pilotos automáticos.

 

Caso 1:

 

Hace poco fui a un cumpleaños y una mujer de 36 años, que estaba “renegando” con su hijo de 5 me cuenta que “ya tiene dos hijos de 17 y de 14 con un ex marido, y que ella no queria tener mas hijos porque ya era grande pero “quedó embarazada” porque el marido quería. “Pobre, para que pueda sea padre”, me dijo…

 

Esto sigue pasando en el 2020…

 

Caso 2:

 

Una pareja no puede tener hijos. No hay nada físico que se lo impide. Acceden a un tratamiento invasivo. Ella sigue sin poder avanzar ningún embarazo. ¿Dónde está la raíz de las circunstancias?

 

Esto sigue pasando en el 2020…

 

Caso 3:

 

Ella tiene dos hijos de 8 y 6. Empieza una relación. Él con 43 años quiere ser padre. Ella está bien, igualmente accede y tienen a su bebé. ¿Dónde está escrito que las mujeres tenemos que satisfacer los deseos de los hombres por sobre nuestros propios deseos? 

 

Esto sigue pasando en el 2020…

 

Caso 4:

 

En estos días una amiga me dijo que su deseo más grande es ser madre de su actual pareja, pero él no, y se lo planteó desde el momento 0. Ella tiene dos hijos, él tiene 3 de parejas anteriores. Entonces ¿qué hay detrás de ese deseo tan arraigado? ¿Acaso es un capricho?

 

¿Dónde está escrito que los hombres deben satisfacer los deseos de las mujeres por sobre sus propios deseos? Aleluya ese NO para sacar la pata del acelerador y empezar a profundizar cuando las cosas no fluyen. 

 

Con ella, extrajimos estos items para tirar del ovillo:

  • su deseo no es ser madre, sino estar embarazada.
  • ese deseo viene de un vacío emocional con su madre y el momento de nacimiento.
  • que su pareja no necesita ningún “parche” porque tienen momentos maravillosos, se acompañan y nutren mutuamente. 
  • tener un hijo nuevo podría ser un “parche” para no ocuparse de sus actuales hijos, hoy, en el aquí y ahora. 
  • siempre se queja que no tiene tiempo, y justamente un hijo requiere dedicación.

 

Esto sigue pasando en el 2020…

 

Caso 5:

 

“¿Y, para cuando? que se te pasa el huevo… “, 

 

Me lo dicen por esto que tengo 41 y “la edad biológica” está al límite. A veces la gente puede ser muy directa (para no juzgar a cruel), pues yo entiendo que no son más que sus propias creencias que proyectan en mi. 

 

Porque a mi, no me preocupa “la edad biológica”. Es más, no descarto la posibilidad de adoptar a futuro. Considero que es el acto de amor más sagrado, auténtico y poderoso.

 

Luego, me llega la pregunta ¿por qué no? como si todas las personas van por la vida dando explicaciones de porqué SÍ han decidido tener hijos con sus parejas  o ¿cuáles son sus deseos profundos en esa decisión?. 

 

Suena bizarro. 

 

Al principio me enfadaba, hoy me encanta poder acumular caras de desconcierto cuando repregunto ¿Y por qué si?. 

 

Estoy convencida de que no vinimos a la vida por razones reproductivas, sino creativas. Las mujeres tenemos un útero, como así tenemos el cabello castaño, no es bueno o malo. Podemos usarlo o no para crear vida, podemos elegir. Lo maternal pertenece a las competencias biológicas como los animales, de igual manera que cuando vemos que un pájaro puede volar.

 

Ser madre es un propósito biológico, no es un propósito de vida. Y cabe cuestionarnos y reflexionar si ser madre ¿acompaña ese propósito de vida o lo va a impedir? 

 

El útero, en su formato visible y también primitivo, se usa para reproducir. Pero el útero es mucho más que eso, tiene unas funciones a otro nivel de consciencia. Es el puente para la magia, lo sutil, la simbología. 

 

Creo también que la paternidad ha sido sobrevaluada. La gente dá muchos likes a los embarazos, a los bebés, a la imagen de familia con niños…Y tiene mucho marketing (y te lo dice una Licenciada en Marketing jajaj). 

 

Mirko, el hijo de Marley, Donna la hija de Rulo y Gaby, etc… son algunos ejemplos. Y por lo contrario, no tener hijos implica ser extraterrestre y obedece a tener que explicar ¿Por qué no? cuando es una dinámica relacional igualmente válida para todos y es importante respetar sin inmiscuirse.

 

Creo también que hay condicionamientos sociales (“¿Para cuándo los hijos?” ) y una cultura muy occidentalizada, con un modelo de familia establecido en el inconsciente <mamá/papá/hijo/hija> y requiere claridad para replantear, poner a duda, des-aprender. En mi caso, elegimos una pareja sin procrear y amar a dos perras como hijas. ¿Acaso los hijos deben ser sólo humanos? ¿Acaso tenemos un defecto o es un error de seres incompletos salir del estereotipo de la sociedad?

 

¡Hay que ser muy valiente para salir de “la normalidad”!

 

La fórmula pareja sin hijos puede ser igualmente válida.

 

También otras personas deciden tener hijos sin pareja, parejas bisexuales con hijos, parejas ensambladas que deciden tener más hijos, en fin. Hoy, hay diversidad y contamos con libertad individual. 

Los modelos de familia han salido de “lo tradicional” pero los condicionamientos sociales, culturales, hereditarios, emocionales nos siguen “controlando inconscientemente”.  

 

Las películas de Hollywood y el amor romántico. 

 

Cuando una relación de pareja ya lleva algunos años, comienza a ser sometida a una enorme presión social ¿Para cuándo los hijos? Se presupone “dado” que toda pareja está para procrear o educar niños.

 

Y más lo noté cuando regresé a vivir a mi ciudad natal luego de 20 años de ausencia. ¡Claro! en la capital donde vivía ni lo palpaba. En las ciudades pequeñas más se ve, cuál proporción matemática/científica: pareja=hijos.

 

Y con esa presión, yo empecé a preguntarme ¿PARA QUÉ LOS HIJOS?.

 

No es lo mismo tener hijos que ser padres (es decir, ser madre y/o ser padre, se entiende ¿verdad?)

 

Por el hecho de vivir en pareja o haber contraído matrimonio, no se debe deducir que los hijos van a ser una consecuencia, un logro, o un factor que sirva para justificar

 

Abstenerse de tener hijos, puede ser tan válido y legítimo como elegir tenerlos, sobretodo si se hace con responsabilidad y conciencia.

 

Hijos es un proyecto que requiere gran claridad mental y generosidad de corazón para ser emprendido con posibilidades de éxito. Ser o no ser padres ha de ser una decisión cuidadosamente valorada por la pareja. 

 

Tener hijos exige no sólo cuidados físicos, sino también emocionales. Supone asumir un elevado nivel de responsabilidad, inversión de tiempo, dedicación y afecto pero, sobretodo y muy especialmente, de compromiso de cada uno con su ser individual, su crecimiento y nutrición espiritual, con la pareja, con el hijo y con la sociedad. Lo cual lleva a un auténtico ejercicio de introspección de los padres.

 

No es lo mismo tener hijos que ser padres.

 

Cuántas personas nos hemos preguntado ¿Una vida feliz y plena requiere hijos? ¿Cuál es la diferencia entre QUERER TENER UN HIJO y QUERER SER MADRE O PADRE?

 

Querer tener un hijo implica posesión, responde a un mandato familiar, a un sistema social. Ser mamá/papá responde a una pasión, vocación, una conciencia de servicio.

¿Podes ver esta distinción? ¿Estás de acuerdo? 

 

A nivel cultural, tener hijos es la clave de la felicidad pero hay estudios que manifiestan que las personas se sienten más infelices interactuando con sus hijos que deleitando una comida. 

 

De hecho, estudios identifican que el 80% de las personas eligen la maternidad/paternidad por mandato y presiones.

 

Y otros estudios sugieren que tener hijos puede incluso tener un impacto negativo sobre la felicidad.

 

Un hijo no debería ser, en ningún caso, un parche para cubrir agujeros o vacíos en la relación de pareja. Un hijo no debería ser una solución, ni una huida, ni un medio, ni un fin. Y, en caso de que para alguien sea algo de esto, seguro traerá consecuencias negativas tanto para la pareja como en el rol de padres.

 

Desde mi perspectiva, una pareja sin hijos puede funcionar perfectamente si comparten un proyecto en común en un acuerdo personalizado de pareja. La energía que generan puede dirigirse a la acción creativa y a la contribución al mundo, participando en proyectos culturales, humanos, sociales, de mejora de condiciones de vida y salud. La generosidad, el sentido a la vida y la conexión al mundo son buenas bases para crecer conjuntamente.

 

Lo cierto es que pueden existir proyectos vitales que exigen tanta energía y dedicación, que mueven tanta pasión, que se llegue a un punto en que se deba optar. 

 

En definitiva, abstenerse de tener hijos, puede ser tan válido y legítimo como elegir tenerlos, sobretodo si se hace con la responsabilidad y conciencia de proyecto que a veces no se contempla en la opción de ser padres. 

 

¿Qué te parece?

 

Te propongo hacer una lista de estas preguntas que fueron surgiendo en este post y respondas desde el corazón. Siempre es importante guardar espacios de reflexión y cuestionarnos las cosas. 

 

Un abrazo, Lau.

Quizá te puede interesar:

 


Referencias Bibliográfica

SOLER, Jaume y CONANGLA, Maria Mercé. Libro “JUNTOS PERO NO ATADOS”. de la TRILOGÍA “DE LA FAMILIA OBLIGADA A LA FAMILIA ESCOGIDA”. Editorial de Bolsillo