Una clase maravillosa de Biodanza colocó el tema de los LÍMITES enfrente de mí. Debo confesar que el movimiento con la música en mi cuerpo fue revelador pero es más atractivo integrar en la práctica.

 

Viene a mi mente hoy, cuando una grata conversación de amigas, ella me cuenta que su pareja la llama EGOÍSTA cuando establece límites. 

 

El diccionario nos dice que EGOÍSMO es el “excesivo aprecio que tiene una persona por sí misma, y que le hace atender desmedidamente a su propio interés, sin preocuparse del de los demás”.

 

Es una cualidad socialmente indeseable cuyo sinónimos son ambición, egocentrismo, individualismo, ingratitud, voracidad, codicia. Por lo cual, nada tiene que ver con los límites cuya identidad pasa por el auto-cuidado, el auto-respeto, el autoestima, el amor propio.

 

Podríamos pensar que existe una delgada línea entre el egoísmo y el amor propio, pero desde mi perspectiva, hay un abismo y no se debe confundir.

 

Repasemos de qué se trata…

 

Los límites son líneas de protección alrededor de nuestros cuerpos físico, mental, emocional, energético y espiritual. No se establecen para rechazar, porque somos egoístas, sino para delimitar nuestro espacio personal, nuestra Tierra Sagrada, nuestro perímetro emocional y psíquico. 

 

Es sano, es saludable, es ecológico.

 

Cuando no conocemos ni respetamos nuestros propios límites, seguramente vamos a atraer personas y situaciones que no sólo no los van a respetar tampoco, sino que tratarán de traspasarlos una y otra vez en un intento de la Conciencia por ayudarnos en este tema.

 

Justamente, es una asignatura pendiente y viene para que la revisemos, atravesemos y trascendamos.

 

No tenemos que pedir disculpas, ni justificar ni dar explicaciones acerca de dónde empieza o termina el espacio de lo que es nuestro o no. Es nuestro “hasta acá”, y con eso basta. La última palabra es nuestra. SIEMPRE.

 

De igual manera, y visto desde el otro lado, las personas que tienen problemas para establecer límites siempre tienen problemas con los límites que otros les ponen.

 

No entienden por qué si ellos dejan que cualquiera salte sus propios límites no pueden traspasar los nuestros. 

 

Pero, cuando tomamos consciencia desde el autoconocimiento y establecemos un límite a una persona, estamos haciendo que esa persona vuelva a sí misma, se mire. 

 

Será de una incomodidad notable, nos acusarán, nos juzgarán, mostrarán hostilidad, nos dirán que están decepcionados, porque no estaremos satisfaciendo su necesidad. 

 

La respuesta del otro no tiene que ver con nosotros ni con nuestros límites sino con una necesidad no satisfecha del otro.

 

Por consiguiente, acaso no es verdad que ¿cada uno tiene la responsabilidad de satisfacer sus propios intereses? 

 

Sí. Cada uno debe velar por sus propias necesidades.

 

Nadie es responsable de las emociones, ni reacciones ni expectativas ni procesos de otros. Porque simplemente no están bajo nuestra órbita de control.

 

Ayer mi papá me dice: “no tenes que hablar en voz alta, ¿no ves que me afecta?” y yo le respondí, “Entiendo que desees poner tus límites, pero no voy a dejar de hablar y ser yo misma porque vos me lo exijas”. Seguramente para él mi actitud y mi forma de SER es decepcionante, pero resulta que no he venido a serle fiel, cumplir lealtad eternamente, ya bastante hice para agradar cuando era niña, que intentaba ser buena y amable. 

 

Y parece que nada conforma.

 

Pues bien, justamente eso. No se trata de satisfacer las expectativas de nadie acerca de nosotros, sino se trata de expresar nuestra única individualidad, autenticidad y esencia.

 

Porque, cada vez que ignoramos nuestras propias necesidades para satisfacer las de los demás:

 

  1. Nos estamos violando a nosotros mismos, y estamos invadiendo nuestro espacio Sagrado y
  2. Caemos sec@s de energías. Impacta en el cansancio, agotamiento. 
  3. Al otro, estamos dando el mensaje inconsciente que no es capaz de satisfacer sus propias necesidades. Que no es capaz de hacerse cargo de sí mismo. En definitiva, estoy subestimando su proceso y su camino. Por ende, también el mío, porque está dentro de mi Universo. 

 

Muchas veces debemos repetirnos, porque se nos olvida, que “Ya bastante tenemos con nuestro propio proceso de evolución personal para ocuparnos del proceso de otros”.

 

Es su camino. Nosotros tenemos el nuestro.  

 

No somos una ONG, ni un consultorio terapéutico. ¿No crees?

 

Te invito a leer la nota de blog Poner límites es un acto de amor propio que también nos acerca a este tema 

 

Te abrazo, Lau 💜