Las semillas son mágicas, son aliadas indispensable para la salud de nuestro organismo.

Tienen tanto para ofrecer que, aún incluyéndolas en las recetas diarias y empleándolas en pequeñas cantidades, colman de beneficios a nuestro organismo.

Son destacadas por su gran contenido en fibra, que contribuye a la salud intestinal y a prevenir enfermedades crónicas, así como también, es destacable su contenido en grasas saludables y en minerales que el cuerpo necesita, además son aliadas en el buen funcionamiento del corazón, están cargadas de energía vital, y hasta cuentan con propiedades aliviadoras de los síntomas de la menopausia.

Cuando hablamos de semillas, nos acordamos de la chia, el girasol, la amapola, el sésamo, etc. que son las más conocidas, pero también hablamos del arroz, la lenteja, el poroto y otras legumbres. ¿Como??? Es así. Pero hay más. También las semillas de palta, calabaza, tomate, etc. Sólo se trata de observar la naturaleza y hacer la prueba del frasco. ¿Qué significa esto? que si la ponemos en un frasco con agua, germinan, sacan raíces, y son fuentes de poderosos nutrientes. Es vida. Más vida.

Pero… hoy, te presentaré al GIRASOL.

Las semillas de Girasol contienen dos nutrientes principales que promueven la salud cardiovascular: una es la vitamina E que ejerce numerosas funciones tales como asistir en la formación de células rojas en la sangre y ayudar en la regulación de la síntesis de prostanoides, que son compuestos importantes en los procesos de reproducción; y  otra es el ácido fólico que protege las células sanas, previene un tipo de anemia, contribuye a controlar la hipertensión, interviene en la formación del sistema nervioso, reduce las probabilidades de padecer cáncer de colon, cáncer de cuello uterino y, en algunos casos, cáncer de mamas. Tiene mucha importancia para las mujeres en edad fértil y para las embarazadas. Además, su alto nivel de fitosteroles (compuestos orgánicos capaces de bloquear la absorción del colesterol en el intestino) contribuye en el control del colesterol.

Por otro lado, son también una fuente importante de magnesio, un elemento químico esencial, entre otras cosas, para mantener la fortaleza de los huesos y músculos, asegurar el buen funcionamiento del sistema nervioso, sostener un buen estado de ánimo y hasta prevenir la depresión. También contienen selenio, un potente antioxidante importante para la glándula tiroides.

Te paso algunos tips para incorporar semillas a tu dieta diaria, otorga textura y es riquísimaaaaa:

  • que sea parte de una ensalada, más aún, tostada de forma casera, en una sartén;
  • como snack saludable para picar fuera de las comidas principales;
  • también puede ir al relleno en una comida;
  • espolvorear los platos, tal cual hacemos con el queso rallado;
  • o bien, adicionar al yogur, tal como hacemos con los cereales.

¿Qué te parece? Contame, ¿Conocías estas opciones? ¿Sos de comer semillas en forma frecuente?

Gracias por leer!!

 


Redacción

Florencia Fellin, a través del espacio de NOTAS AMIGAS.

Flor es Rebelde, arrecifeña, muy fan del Yoga y de los abrazos. Conocé más de ella, aquí.