En este post comparto mi parecer acerca de los mandatos familiares, los condicionamientos, las creencias, las etiquetas, las cosas que “están dadas”… ¿Hasta cuándo consideraremos que es algo propio?

Debo confesar que con los años me he puesto mas rebelde con ellos y vivo una etapa “kuestiona”, ja! Hacernos preguntas nos posiciona en el lugar donde queremos estar. Porque hay veces que tomamos ciertas posiciones en la vida y no sabemos porqué. 

Son las actitudes que adoptamos de manera automática. Y suelen tener relación con eso que tenemos tan arraigado, interiorizado. Además, según qué situación, hasta pueden ser injustificadas.

Y decir esto me abre camino para compartir un ejemplo sencillo y poder visualizar la teoría👀

 

Gabriela estaba preparando un peceto relleno, corta las puntas y lo mete al horno. ¡Quedó riquísimo! Pido la receta y cuando pregunto porqué corta las puntas me dijo que así lo hace su madre. Voy a su madre y hago la misma pregunta, me dijo «No se…así lo hace mi mamá». Cuando me encuentro con la abuela de Gabriela me dijo que siempre corta las puntas del peceto antes de cocinar porque su asadera es pequeña y no entra la carne entera 🤦‍♂️🤦‍♀️.

 

Cuestionarnos dá alas, liviandad, libre acción y libre expresión del SER. Es un acto de amor propio que nos lleva a ser nuestra mejor versión☀️🌈🦋🌷❤️ . Si Gabriela hubiera cuestionado el para qué corta las puntas al peceto probablemente nunca lo hubiera hecho.

Gráficamente, me encanta representarlo así. Como una carga muy pesada, una mochila que pesa y cansa. Y esto a veces se hace visible en la espalda, las lumbares, las piernas.

¿Cómo podríamos empezar a cambiar eso?

 

1.- En primer lugar, cuestionarnos.

Por lo general, suelo ahondar en las siguientes tres preguntas ¿de dónde viene realmente?  ¿si siempre se han hecho así? y ¿donde está escrito? Por ejemplo, cuando escucho “los niños varones no juegan con muñecas ni usan maquillaje”, inmediatamente me viene la pregunta ¿Dónde está escrito?.

Particularmente, con este ejemplo, podemos ratificar que detrás de esa creencia hay un juicio. Creemos que si un varón se maquilla puede “tener problemas en su sexualidad”. 

La realidad es que hay muchas formas de sexualidad, no solo heterosexual. Y un varón puede jugar a ser mujer, y una mujer jugar a ser varón. O mejor dicho, lo que normalizamos que hacen las mujeres, o que hacen los hombres. Porque en algún momento normalizamos que el hombre era sólo el que jugaba al fútbol y por eso por mucho tiempo sólo hubo fútbol  para hombres. Pero ¿Qué nos pasa si vemos a un niño en la calle todo maquillado? ¿Qué nos pasa a nosotros cuando vemos a una mujer jugar al fútbol? Probablemente, tendremos juicios asociados. 

Y, es maravilloso reconocer que, cuando eso sucede, es una buena instancia para el diálogo con nosotros mismos. ¿De dónde vienen estos juicios? ¿Qué de eso me molesta? Si me molesta, ¿que tengo para sanar?

 

2.- Luego, hacernos cargo de nuestra vida. 

Hacernos cargo es igual a “soy responsable” y es distinto a “soy culpable”. Porque «Ser culpable» implica que nos quedamos en el problema siendo un “observador víctima”, testigo de la vida.

Siempre, si quiero otro resultado veo que puedo hacer yo, me vuelvo protagonista y me hago cargo. Si yo me implico en ese problema, voy a ser parte del problema y también de la solución. Ahora si no soy parte del problema tampoco soy parte de la solución. 

Wayne W. Dyer describe: «La gente siempre le echa la culpa a sus circunstancias por lo que ellos son. Yo no creo en las circunstancias. La gente a la que le va bien en la vida es la gente que va en busca de las circunstancias que quieren y si no las encuentran, se las hacen, se las fabrican»

 

3.- Tener la actitud de aprendiz. 

Normalmente uno dice “las cosas son así y no van a cambiar”, muchas veces comienzan las justificaciones, culpar a los demás, estrategias que nos permiten salvaguardar nuestra identidad, el autoestima. Realmente,  cuando uno no tiene los resultados que espera, es clave para abrir la brecha al aprendizaje.

Tenemos la capacidad y la sabiduría para lograr todo aquello que nos propongamos. Ya Sócrates sostenía que el verdadero conocimiento estaba desde el lado del aprendiz, no desde el lado del maestro ;). 

 

4.- No creer nada. Hacer nuestra experiencia personal.

Albert Einstein decía que «Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil» 

Tal cual. 

Y acá me gustaría dar el ejemplo de dos hombres muy cercanos que amo profundamente. Son tan maravillosos, y sus ex mujeres se encargaron de denigrarlos y hacerlos sentir como una mierda, inutiles, que no servían para nada. Y se lo creyeron y su luz se opacó. 

Sin entrar en los detalles y del motivo por el cual vienen estos casos para aprender y sanar si logramos atravesar esa situación. Tampoco de hacer ver a una parte como víctima y la otra victimario. La idea es remarcar la importancia de ¿Qué nos creemos? ¿Lo comprobamos con nuestra experiencia? 

Porque las creencias no sólo vienen de nuestros ancestros, la sociedad, la escuela, los padres…también vienen de lo que nosotros decidimos creer, sin cuestionarnos.

Personalmente,  considero que todas las personas somos maravillosas y con un poder infinito, capaz de todo.

Todos somos hábiles, con dones únicos que esperan a ser descubiertos y potenciados. TODOS SOMOS INTELIGENTES en distintos proporciones, quizá yo me siento más cómoda con las MATEMÁTICAS, pero si voy a la GEOGRAFÍA ahí no me siento tan cómoda, pero no por ello soy menos inteligente.

Si esto nos genera dudas, significa que no sabemos vernos. Nos estamos comparando con un estándar fundado en juicios. 

Por ejemplo: Si no se hacer una torta de cumpleaños, automáticamente me sale decir “no sirvo para nada” (juicio) y no estaría viendo que en realidad, no soy hábil en el ámbito culinario, no significa que «no sirvo para nada».

 

¿Cómo deshacer los automatismos que nos hacen daño?.

 

Somos más que todo eso que nos hicieron creer. Nuestro SER es mucho más que nuestro COMPORTAMIENTO.

Como adultos, tenemos el poder de cambiar todo aquello que es inútil para este momento de nuestra vida, somos responsables de construir nuestro propio camino y elegir «el camino que quiero para mi».

Porque, para disfrutar de este maravilloso viaje de la vida, es necesario quitar peso, ir livianos, ligeros.

A continuación, sacaremos la mochila de los mandatos familiares y sociales, etiquetas, preconceptos, creencias y todo aquello que no es nuestro, no nos pertenece. La heredamos pero podemos elegir “no la quiero”.

 

Rótulos o etiquetas

“No sirvo para nada” “soy incapaz”, “todo me pasa a mi”, “no puedo hacer nada, porque todo me sale mal”, «soy un desastre».

Estos rótulos es una interpretación, teñida de nuestra historia personal. NO es una AFIRMACIÓN, sino simplemente, es UN punto de vista que, cuando no existe pruebas que lo valide, son infundados. 

Son distorsiones cognitivas que fuimos pasando a la totalidad y lo creemos. Es decir,  son definiciones que nos llega caídas del cielo y lo único que provoca es que se meta profundo en nuestro cuerpo, lo sostengamos, y actuemos como tal.

Las etiquetas dañan nuestra identidad y limitan nuestra capacidad para generar los cambios necesarios. Por eso proclamo usar etiquetas sólo en la ropa.

Para nuestro bienestar y salud, es recomendable ir desactivando los rótulos que nos ponemos a nosotros mismos de manera automática. 

Aquí algunas preguntitas para hacernos cuando vengan a nuestra mente:

 

  • ¿en qué contexto? en el culinario, en las ciencias, en el deporte, etc…
  • ¿con qué estándares comparo?, Sabemos que Maru Botana, Messi, Nadal, hay uno, dos…
  • ¿para qué emito un juicio? ¿A qué me va a llevar emitir un juicio? me evita ser responsable, me pongo en rol de víctima, etc.  
  • ¿puedo cambiar el juicio por una afirmación positiva? «soy incapaz, tengo 34 años, me quedan 8 materias y aún no me recibí» cambio a «siii, hice toda la carrera, me queda poquito para terminar»

 

Mandatos familiares

 

Los mandatos familiares son AFIRMACIONES que fuimos escuchando desde temprana edad.  Forman un complejo sistema de normas y reglas, atravesadas por rasgos culturales, sociales, familiares, etc., que hemos asumido en forma encubierta y que nos atrapan en un tipo de vida no elegida por nosotros.

Hoy, en la etapa adulta, si presentamos trabas que no nos permiten avanzar, probablemente, provengan de reproducir estos mandatos sin ningún tipo de sustento para nuestra vida.

En el camino de la libertad, aparecerá otro mandato familiar: “es una oveja negra”. Te invito a leer el post : La oveja negra de la familia. 

 

Los 6 mandatos familiares más populares:

 

Apuráte: hace que corramos por la vida, precipitados. en el apuro, nos equivocamos, perdemos más tiempo y genera ansiedad.

👩‍🏫 “así nunca llegarás a ninguna parte”.

 

Sé fuerte: hace esconder nuestras emociones, sobretodo las etiquetadas «son de debiluchos» (miedo, tristeza, ternura). Provoca dificultad para pedir ayuda.

👩‍🏫 “no llores, que los hombres no lloran”

 

Sé perfecto: solemos confundir exactitud y precisión con el detallismo.

👩‍🏫 “aii que hermosa con esos ojos azules! y bue…vos también (a la otra hermana que no tiene ojos azules)”

👩‍🏫 “qué inteligente!!!!”

👩‍🏫 “sos torpe como tu hermano” 

 

Sé bueno: complacemos. Implica perder el foco en uno mismo para complacer a los demás.

👩‍🏫 “lo que pasa es que sos tan bueno”. 

 

Esforzáte: tendencia a no planificar las actividades, objetivos pocos claros y difíciles de conseguir, porque en el fondo, no tenemos la creencia de conseguirlos.

👩‍🏫 “sos vaga, como tu madre!” 

 

Tené cuidado: tendencia a la indecisión y a los miedos. Genera miedo al reproche, a la equivocación y ser castigado.

👩‍🏫 “al final…siempre te enojas”

 

Y me detengo en ese “siempre te enojas” que es el que me ha hecho más daño en mi caso particular.

Esta sentencia nos hace creer que realmente somos una persona “enojona”. Entonces cuando nos enojamos porque creemos que algo es injusto y reaccionamos exageradamente, nos arrepentimos, nos genera culpa, nos arrepentimos «no debí haberme puesto así»

Nos detenemos a cuestionar-nos si, profundamente, ¿somos esa persona enojona? 

Muchas veces las emociones nos ocupan todo el cuerpo, nos bloquean, nos cierran, nos poseen, e impiden «poner luz» a ese SER MARAVILLOSO QUE SOMOS. 

Tenemos derecho a enojarnos porque somos libre de emociones y es sumamente valioso tener esa libertad, el tema es cómo nos comportamos, qué hacemos con esa emoción. 

 

El SER nos dice 👉  «tengo derecho a enojarme», 

El COMPORTAMIENTO nos dice 👉  «No tengo derecho a ponerme como loc@ y hacer un escándalo».

 

Muchas veces se trata de «prestar atención» a ciertos antídotos caseros:

 

  • «quitar el hierro al asunto» y cambiar la mirada, cómo interpretamos las cosas. 

Siempre cuento la anécdota que mi psicólogo me decía “Lau, ponele humor”, y yo le preguntaba ¿Cómo hago eso, no veo la forma de poner humor? Y él, mágicamente, me transformaba la perspectiva. Me daba ejemplos de respuestas con humor ante la misma situación. Me hizo ver que siempre es posible VER Y ELEGIR DISTINTO. Depende de nosotros. 

  • actuar la energía femenina que todos tenemos,
  •  recordar que somos esencialmente PAZ, AMOR y FELICIDAD y si «algo» me saca de esos 3 estados es porque «algo» tengo que aprender,
  • reconocer cuánto de “mi niño interior” actúa en los diferentes momentos sale el enojo, 
  • aprender a hacer foco en la comunicación en lugar de hacer foco en ese enojo, justamente, hablar desde el corazón y no desde la emoción. Aquí comparto con vos los pasos necesarios para tener una Comunicación Eficaz (NO violenta)

 

👉Todos tenemos sombra y luz, el hecho está en re-conocer cuál quiero SER.

👉No somos esa persona, es lo que nos hicieron creer!! ❤️Volvamos a nuestra esencia!!❤️

 

Creencias

Con las creencias viene asociada la culpa. 

¿Por qué existen situaciones que nos hacen sentir culpable? ¿Qué es la culpa? 🤔

La culpa es quizá uno de nuestros principales desafíos a superar. Ejemplos: 

  • me comí una bolsa de papas fritas mirando una película “voy a engordar y debo ser flaca”, 
  • dejé escapar a mi perro y lo atropelló un auto “soy una irresponsable, debo ser cuidadosa”, 
  • me enojé en una discusión y dije cosas que no son reales “que mala persona, debo ser buena”.

La culpa es el sentimiento de responsabilidad por algo que consideramos malo o equivocado. Y allí se nos presenta una brecha, una lucha continua entre «lo que soy» y lo que «pienso que debería ser«, entre «lo que hago» y «lo que debería hacer«…

Tenemos la creencia que «DEBERIA», así o asá, por ciertas normas o mandatos sociales o personales que tenemos arraigados desde pequeño/as. 

La pregunta para hacernos es ¿Qué principio estoy traicionando?

Y luego desplegar los antídotos que desactiven la culpa 😉

 

Antídotos para desactivar la culpa:

  1. Aceptar. Todo es perfecto tal como sucede.
  2. Repetir como mantra: «Soy inocente».
  3. Ser flexibles conmigo y con los demás.
  4. Pensar que soy amor.
  5. Saber que el Universo siempre quiere que logre mis objetivos.
  6. Ser coherente emocionalmente. Es decir, hacer aquello que siento y pienso.

 

👉 Recordar que, todo en la vida es aprendizaje y, si algo nos saca del estado de paz y genera esa incomodidad que otorga la culpa, es porque algo nos viene a decir a favor de nuestra evolución personal.

 

Gracias por leer y haber llegado hasta acá! Si consideras que esta info es valiosa y puede ser útil a otras personas, por favor, compartí a través de los iconitos. 

Un abrazo, Lau💕