Hoy escuché un término que me dejó pensando: La vida irreal. Y me pregunté, ¿acaso se trata de la vida real que decimos tener?.

Mmm no es tan así…Ahí va que te cuento.

Creo que todos coincidimos en que la vida que vivimos es la realidad, la vida real, ¿verdad?. Y entonces, si esto es así, ¿Cuál es la vida irreal?

La vida irreal es aquella vida que no vivimos. La que deseamos, la que proyectamos, la que pensamos, la que soñamos…Pero, no la llevamos a cabo.

En efecto, la vida que fracasa al ser pensada, que no se realiza viviéndola, experimentando.

Wooww, que fuerte identificar este concepto. Nos hace reflexionar y meternos para adentro. ¿Cuánto de eso hay en mi?

Si la respuesta es ¡hay tanto de eso en mi! lo siguiente es traer la respuesta a ¿Cuántas oportunidades tenemos para crear una vida real?

La respuesta es simple, pero no menos poderosa, «Tenemos sólo esta vida«.

Y nosotros somos los constructores de nuestra vida. Sólo nosotros.

Por que si, se que quizá estarás pensando…”Oye Laura, que la vida no es color de rosa ehhh, que en el proceso, siempre hay muchas dificultades”, ¡Y claro! siempre están! te diré con una sonrisa. Pero…

El gran secreto (aunque no tanto) es CÓMO nos enfrentamos a esas problemáticas de la vida. Es decir, si tenemos mentalidad de sobrevivir o de crecer.

Y eso es todo. No hay más.

Todas las experiencias que vivimos tienen una RAZÓN DE SER. Sólo hay que saber PARA QUÉ la vida las ha puesto en nuestro camino y aprender de ellas.

Sobrevivir vs crecer

A continuación describiré las dos formas de ver el mundo, los dos planes de vida básicos, y en consecuencia, así serán tus experiencias personales:

  • La mentalidad de la supervivencia es más conservadora, tradicionalista. En el tradicionalismo prima una postura de “atarse a lo dado como un salvavidas”. También se aferra a los “no puedo”.

Sobrevivir es eludir el riesgo, los problemas, priorizar la estabilidad, la quietud o la calma, real o imaginada.

  • La mentalidad de crecimiento se basa en el cambio, en la evolución. En el evolucionismo prima desarrollarse, desplegarse, madurar. Poder más cosas, entender más, conocerse más profundamente (autoconocimiento). Ser hoy mejor que ayer. Descubrir más mundo, transformarse. Lograr una comunicación más efectiva conmigo, y con los demás. Sentir la plenitud, la felicidad de estar vivo. Poder actuar lo que uno quiere, alineado a lo que siento y pienso. Saber que hay cosas que SI, y cosas que NO, saber identificarlas. Saber decir NO, porque es AMOR PROPIO. Ser capaces de tener y celebrar los logros, es decir, construir algo que sea personalmente significativo y superar los problemas que se encuentran en el camino de su cumplimiento.

A mi entender, la vida se despliega con un sentido de crecimiento, porque la vida es cambio, y el movimiento es vida. Todos los seres vivos evolucionan. Entonces ¿Cómo hacer si nuestra mentalidad está entrenada para sobrevivir? ¿No sería ir en contra de la corriente, de nuestra propia naturaleza?

Antes de Morir

Y casualmente (o causalmente), en el ínterin que estaba escribiendo esta nota, me llegó un escrito, anónimo (o al menos desconozco su procedencia), que se llama “Antes de Morir”. Me hizo mucha gracia, porque estaba alineado a ésta temática de vida real y vida irreal, y cuanto de sobrevivientes o mentalidad de aprendizaje tenemos… 

Esas maravillosas cosas que el Universo nos trae, justo cuando la necesitamos.

Acá va…

Antes de morir quisiera…
  • tener varios nombres. Una vida sin hijos, una con siete y dos pares de mellizos.
  • construir una casa de cero en un lago de un país con clima cálido todo el año.
  • ser presentadora de televisión, y actriz de cine.
  • inventar hospitales del alma para Pinochos malheridos, y ser neurocirujana, trasplantar un corazón y salvar un pingüino.
  • haber visto el túnel con su luz al final, y haber vuelto.
  • viajar en el tiempo para irme a decir a la adolescencia que no me haga tanto problema.
  • enamorarme de un hombre canoso, grandote y esperanzado.
  • dirigir una revista.
  • aprender a hacer una fiesta.
  • que la ropa de invierno me quede bien.
  • que mi casa pueda pintarse todos los años de diferentes colores.
  • conocer nuevos sabores, sin restricciones.
  • ver películas de las buenas, y tener abrazos largos y nutritivos.
  • que mis hijos estén ubicados y felices, y mis nietos en escuelas libres, vivas, y reinventadas, por favor.
  • que exista la costumbre de nacer y morir dignamente.
  • tirar la totalidad de mis pertenencias y volver a empezar.
  • dejar de hacer las cuentas para llegar a fin de mes.
  • fotografiarme, dejar huellas, crear mundos.
  • sufrir un poco más, y otro poco divertirse.
  • vivir más vidas, ser mosquito, taxista, y física nuclear.
  • llamarme Lila, Celeste, Blanca, Almendra, Alondra, Anaconda.
  • ser tierra, fuego, aire y agua.
  • abolir las salas de espera y las colas.
  • crear personajes, escribirlos, vivirlos, creerles, quererlos.
  • ser imperfecta, divergente y múltiple, siempre.
  • reducir la velocidad y aprender a elegir, sin sentir, que me perdí la mitad de mi vida.

La perdí diciendo. ¿La voy perdiendo? 

 

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Gracias,

Un fuerte abrazo, Lau