En este post te contaré una breve historia desde mi propia experiencia y te daré mi punto de vista con esto del Coronavirus, la pandemia y los etc. Ya pasaron unos meses, ya cuestioné un poco, observé otro poco y ya cuento con una opinión. Te adelanto que no sigue el rebaño.

 

Para ver más del concepto de Oveja Negra te dejo éste post. También hice un post por la pandemia que te dejo aquí por si queres leer, o ver, que también hice un video.

 

Era viernes.

 

Había esperado mÁs de un mes para que llegara este día.

 

El 2 de octubre me desperté muy temprano para ir rumbo a Ezeiza. Preparé el mate, mi pareja subió a la camioneta la valija que pesaba toneladas, tomé el resto de las cosas, me despedí de casita y salimos con las pipis (así llamo a mis dos perras caniches). 

 

Tenía un vuelo a Cochabamba, Bolivia. La idea de ir a esa ciudad era hacer la experiencia en la Comunidad Janajpacha. Una escuela para aprender a vivir (o ashram chamánico) fundada hace 30 años por Chamalú, reconocido líder espiritual de la sabiduría ancestral. 

 

Digo «era» porque finalmente no viajé. El requerimiento de PCR negativo que Bolivia exige lo impidió. 

 

Me enteré cuando estaba en la fila para despachar la valija en Ezeiza.

 

Pagué mi pasaje con dinero legítimo, pasaporte al día, certificado de fiebre amarilla, partida de nacimiento y hasta los antecedentes penales llevaba, pero sólo bastó no contar con el hisopado para coartar mi viaje y mis ilusiones.

 

Había estado en el Consulado de Bolivia en Buenos Aires hablando con el cónsul por una Visa, compré mi pasaje con la agencia Avantrip y había llamado para ver si el vuelo estaba confirmado, y hablaba diariamente con Janajpacha. Ninguno me informó nada. 

 

Y algo muy anecdótico. ¡Mirá!. Este es el título que tiene la compañía aérea en su sitio web donde anuncia los requisitos de viaje.

¿No es muy pequeñito? ¿No existen otras instancias previas (mail, check in, etc) para dar aviso que no sea justo antes de abordar?

 

En fin.

 

Lo menciono porque podemos desparramar la responsabilidad para cualquier lado, y quizá cada uno tiene un poquito que ver en el resultado, pero yo asumiré mi responsabilidad. 

 

Reconozco no haber tomado conocimiento (ni conciencia) de ese requisito, que es un protocolo. Reconozco no haber buscado información actualizada, porque la última vez que miré pedían para viajar la Prueba de PCR o 15 días de aislamiento al llegar, cosa que iba a hacer porque me alojaría en una Reserva Natural con 6 hectáreas de pura naturaleza. Además, las fronteras estaban abiertas, Bolivia había salido de la cuarentena, por lo cual, descarté cualquier tipo de traba.

 

Llevo años viajando por el mundo y no he tenido mayores inconvenientes. Más bien, al contrario, recuerdo haberlos tenido, pero fueron resueltos exitosamente.

 

¿Qué pasó esta vez?

 

Ya lo dirá el tiempo. 

 

Sin embargo, estoy convencida que ese viaje, evidentemente, no era para mi. Por algo el Universo (representado por las autoridades de la compañía aérea) me dijo, justo una hora antes de abordar, “no podes viajar, debes volverte”. No tenía forma de arrepentirme. Y agradezco incluso que no fuese ya estando en Migraciones al llegar a Bolivia.

 

Debo confesar, que ya había tenido diferentes situaciones que me pusieron (expusieron) incómodas en esto de la “pandemia” (y sí, “pandemia” lo puse entre comillas). 

 

  • En la entrada a la plataforma A de Ezeiza un policía me dijo que sólo podía entrar yo, cuando le pregunto ¿por qué? me contestó agresivo diciéndome “acaso señora no sabe la situación que estamos viviendo en el país?”.
  • Llegando al límite con la provincia de Córdoba una policía mujer se disculpó pero dijo que me vuelva por no ser residente y no contar con el PCR Negativo. 
  • En la ciudad de Chivilcoy un par de policías con malos modales “no pueden pasar” por no contar con la declaración jurada CUIDAR, cuando la llevaba mi pareja e íbamos en vehículo propio por un trámite laboral. 
  • Dentro del Banco Nación me dieron la ORDEN de DETENCIÓN y que pise una alfombra desinfectada que tenían en la entrada.
  • Una persona se hace a un lado porque estoy pasando a su lado sin barbijo.
  • Una señora mayor en la librería me dijo «si, por respeto», cuando reconocí en voz alta que olvidé ponerme el barbijo y el personal del comercio tampoco se había dado cuenta.
  • Ver a todas las personas con el barbijo puesto, cuando no es obligación ni cobran multa como sucedió en España.
  • y una larga lista… (Si teneés alguna anécdota que quieras compartir, te propongo hacer en comentarios)

 

Sin embargo, esta situación burocrática de mi viaje a Bolivia fue la gota que colmó el vaso. 

 

Me siento la oveja negra. Esa oveja que no sigue el rebaño ni permite ser domesticada. 

 

No quiero agachar la cabeza y decir “si, lo hago”. Tampoco es que voy a luchar con toda la corriente y armar una guerra con situaciones de violencia. No es mi intención. 

 

Me rebelo. 

 

Mi deseo es, al menos, poder expresarme y dejar asentado mi sentir, por si puedo acompañar a otras personas que sienten igual, que resuenan con este contenido. 

 

Sino, quedará oprimido en mi pecho, ahogado. Y me traerá enfermedades.

 

Apelo a la libre expresión y a la democracia. Aunque , me sigue sorprendiendo la impunidad de los gobiernos de impedir la libre circulación y coartar la libertad individual que tenemos los seres humanos, por nacer libres primero, y luego justamente, por vivir en democracia.

 

No creo que sea de fuerza mayor la circunstancia del Covid, porque sino todos estaríamos enfermos. Más bien, entiendo que es un aprovechamiento de las circunstancias para el manoseo, la manipulación y el control. ⁣

 

Ya van 6 meses de cuarentena.

 

Parece una broma.

 

¿Cómo sería el nombre? ¿cientochentena?

 

En todo este tiempo, que ha sido en mi caso un tiempo de introspección, he tenido muchísimos procesos para mi #evolucionpersonal y atravesé diferentes estadíos de opinión de las circunstancias que hace al virus. 

 

Pero, sobretodo, se ha desarrollado mi capacidad de sorpresa.

 

Me sorprende….

  • la autoridad tajante de la fuerza policial y tener esa sensación de impotencia por recibir un trato descortés, desatento, injusto; algunas veces por hacer preguntas cuya respuesta no conocen. 
  • los automatismos de muchos, acatando órdenes o una información sin cuestionar su veracidad, sin cuestionarse si se puede hacer/pensar diferente.
  • lo desconectado que está el ser humano del verdadero propósito de la vida. 
  • la impunidad de la política a PROHIBIR antes de EDUCAR. Una educación basada en sabidurías ancestrales donde dice que somatizamos, que las enfermedades deben tener un terreno (o caldo de cultivo) para instalarse, y que, en esta era del conocimiento, tenemos los medios para preparar nuestra trilogía (MENTE-EMOCIONES- ESPÍRITU) para que nuestro cuerpo sea fuerte, cosa de no ser un terreno propicio para que el virus se instale. Ni este virus, ni cualquier otro. 
  • la facilidad que tienen los medios de comunicación a PROPAGAR EL MIEDO antes de ALENTAR a que somos poderosos, innatos de una sabiduría interior capaz de ser medicina. ⁣
  • que los países corten todos los elementos de disfrute, de entretenimiento, entrenamiento, de risas, de amor y de compartir con personas que realmente nos hacen bien, cuando son poderosos aliados para combatir cualquier tipo de enfermedad.
  • que existan decisiones tan primitivas, como la práctica de la «ley del más fuerte».⁣

Y vos, ¿qué cosa te sorprende?

 

Yo sigo «en mi mundo», con mi rebaño.⁣

 

Por suerte, la vida siempre nos pone a prueba a ver cuánto hemos aprendido en el camino. Lo cual, gracias a ser aprendiz en el mundo del desarrollo personal, tomé lo sucedido como «una señal» y consecuente aprendizaje. ⁣

 

Creer que «todo lo que sucede», por más difícil, desafiante y doloroso que sea, viene para que aprendamos, es una creencia que aliviana mi corazón y me hace bien.⁣

 

Te propongo a tener creencias que te hagan bien, te eleven la conciencia más que limitar tus acciones en la vida. La clave es cuestionar, cuestionar-nos.⁣

 

“todo aquello en lo que creemos, al final, se traducen en nuestra manera de vivir.”⁣

 

¡Que tengas una vida plena!⁣

 

Un abrazo, Lau.⁣

@serpormi