Por mucho tiempo, la educación (institucional, familiar, social) se ha enfocado en el crecimiento exterior y en sobrevivir. Crecimos desconectados de nosotros mismos, de nuestro yo interior que nos permite vivir felices y abundantes. Por lo cual, lleva a la necesidad de re-aprender (o aprender a vivir). 

Ser por Mí nace justamente para contribuir en esa misión. Detrás hay un gran motor que impulsa el movimiento hacia la evolución personal. Porque la vida es una sola y la tenemos, justamente, para vivirla. La vida es un regalo maravilloso y todas las circunstancias que en ella acontecen, son grandes oportunidades de aprendizaje.

¿Qué cosas nadie nos enseñó y necesitamos re-aprender para vivir felices y abundantes?

A continuación una lista de las cosas que “nadie nos enseñó” y propongo repasar para hacerlas un poco más conscientes.

  • concentrar energías en SER y frenar la tentación del HACER para TENER;
  • atravesar los retos y adversidades que tiene la vida con el arte de la resiliencia;
  • gestionar sabiamente nuestras emociones para no discutir con nadie;
  • transitar situaciones de dolor sin sufrimiento;
  • tener independencia de un otro sabiendo que todo lo que necesitamos para vivir y ser feliz está en nosotros mismos;
  • aceptar que vamos cambiando permanentemente, y los que nos apetece hoy, puede que mañana no;
  • ver que todo cambia si cambiamos nosotros primero. “Nada cambia, yo cambio, todo cambia”.
  • saber que creamos nuestra propia realidad en función de cómo interpretamos las cosas. Por ejemplo, si creemos que tomar del pico de una botella es “poco decoroso”, será “poco decoroso”;
  • comprender que tanto nuestros hijos como nuestras parejas son grandes maestros que ayudan a nuestro crecimiento personal;
  • aceptar aquello que nos llega, todo es perfecto tal como ES;
  • hacernos amigos con el concepto de “Abundancia”;
  • cuidar las palabras usadas, porque tienen un gran poder creador, puede motivar o destruir;
  • dejar de crear distancia por el miedo a tener un encuentro con el SER del otro;
  • reconocer que siempre la acción es reacción. El otro reacciona en función de cómo nosotros lo tratamos, miramos o consideramos.
  • pensar que la competencia es con el otro, en vez de con uno mismo: Ser hoy una mejor versión de nosotros mismos de la que fuimos ayer (o hace unos minutos)
  • evitar la frustración porque los resultados o las respuestas no son las que esperamos;
  • comunicar aquello que sentimos o necesitamos, sin esperar de los otros;
  • guiar nuestras acciones por el instinto, la corazonada…y no tanto por la razón;
  • conseguir metas con pasión en vez de conseguirlas con esfuerzo. Acaso…¿Todo es sacrificio? Hay que disfrutar el camino;
  • percibir los olores, las texturas, las temperaturas…y disfrutar las pequeñas cosas;
  • reconocer que podemos renacer muchas veces y salir del abismo;
  • vivir feliz sin dramatizar ni ser negativos de las cosas que nos suceden;
  • reafirmar cada día que somos un SER valioso y brillante, capaz de lograr nuestros sueños más ideales;
  • aprender a abrazar a nuestro niñ@ interior que busca atención, reconocimiento y cariño;
  • reconocer que aquello que criticamos o juzgamos o nos molesta de otra persona, en realidad es un reflejo de nosotros mismos. Necesitamos mirar en nuestro interior;
  • ver las enfermedades como síntomas de algo más profundo porque nuestro cuerpo grita cuando existe una incoherencia entre el “pensar-sentir-hacer”;
  • aplicar el Ho´oponopono para tener “El Camino más fácil”;
  • diferenciar la voz del EGO a la voz del ALMA;
  • reconocer que esa voz interna llamada EGO, es quién nos critica, no cree en nosotros y nos dice “no podés”, pero puede estar silencio si volvemos al SER.
  • identificar que somos MÁS que un cuerpo, y somos más que nuestros comportamientos;
  • entender que elegimos el cuerpo dónde nacer y la familia que necesita nuestra alma para evolucionar;
  • ver que venimos a este mundo a vivir experiencias de aprendizaje y todas las situaciones nos ayudan a crecer y trascender;
  • meditar. Si un niño de 8 años medita puede eliminar la violencia en toda una generación;
  • disfrutar nuestra vejez de manera activa y nutritiva;
  • empoderarnos de nuestra vida porque somos los protagonistas y sólo nosotros tenemos las riendas para liderarla;
  • ver que el mejor alimento de la vida es el amor incondicional;
  • tomar las dificultades de nuestras relaciones como oportunidades para despertar y sacar a la luz nuestras mejores cualidades humanas.

Con éste desafío, Ser por Mí crea su Manifiesto. ¡Hacía allí vamos!

manifiesto #serpormi

¿Qué te parece? ¿Tenes algún tips más para agregar a la lista «aprender a vivir»?

Un abrazo, Lau