El título de este post se refiere a que, de la única manera en que nosotros podemos tener comportamientos de adultos, siendo adultos, es sanando nuestro niño interior. Sino muchas veces, salen esos niños que fuimos y actuamos desde las heridas emocionales que nos marcaron.

Esto sucede porque, las emociones que sufrimos de pequeños, sean sensaciones alegres o de tristeza, como el abandono, la carencia, la falta de atención, el esfuerzo para que me quieran, etc. están intactos en nosotros adultos; salen a la luz, de manera mecánica y automática, a menos que lo sanemos. 

Acá no se trata de culpar a nadie y menos a nuestros padres que han sido maravillosos y nos han dado lo mejor que pudieron, en función a la educación y aprendizajes que tuvieron. Se trata de mirarnos, aprender y trascender.

Antes de continuar, cabe aclarar que, a los fines prácticos y a modo de simplificar la lectura, me referiré a NUESTRO NIÑO INTERIOR, cuando en realidad estaré hablando a nuestro niño o nuestra niña interior, en función del género que tengamos.

 

Te cuento mi experiencia

Mis gritos y berrinches para que mis padres salgan en mi defensa “era lo habitual”. Lo trasladé a mi vida. Entender esto fue clave para sanar

Para mi, reconocer y sanar mi niña interior fue fundamental para cambiar las perspectivas de mi mundo. 

Saber cuando está presente “mi niña” y cuando en realidad quién está actuando es “Yo adulta” me clarificó gran parte de mis conflictos internos y mis relaciones interpersonales fueron mejorando notablemente. 

Para una mejor comprensión, describo con un ejemplo.

Yo de pequeña, la única forma de llamar la atención de mis padres que conocía, y que salgan en mi defensa ante las peleas con mi hermano, era pataleando, gritando y llorando.

Fue la única herramienta que desarrollé. En mi hogar, la comunicación verbal y emocional era escasa. Y por supuesto, la herramienta de Comunicación Auténtica la conocí 30 años después. Con ella, uno adquiere la capacidad de expresar la emoción que siento, lo que necesito y pedirlo amablemente.

 

Por aquí te dejo el post que realicé con todos los pasos para tener una comunicación diferencial, tan necesario en los tiempos de intolerancia que vivimos 👉 Cómo tener una Comunicacion Eficaz

 

Por ello de adulta, mi única manera de lograr que “otro hagan lo que yo quiero que hagan” era gritando (es manipulador…lo sé..pero así era y estoy orgullosa de haber podido ver para gestionar). 

De ésta manera, al reconocer esto que viene de mi niña y trascender con la práctica que te propongo más adelante, corté toda la cadena de enojos de mi árbol transgeneracional. 

Obviamente, que todo es paulatino, vamos sanando de a capas, y requiere un proceso de entendimiento y profundización continuado.

Lo lindo es que, mis gritos y enojos siempre aparecen, obviamente, porque ya es parte de mi personalidad egoica, pero duran menos y son más espaciados.

 

Ejemplos Relacionados

Y, de la misma manera en que pude darme cuenta que actuaba una niña con mis gritos de adulto, tengo otros ejemplos. Traspolados, pareciera que fueran de niños, Y no, somos adultos con niños no sanados, contenidos, abrazos. 

 

  • Me molestaba los niños que querían llamar la atención, porque yo de niña no recibía la atención que demandaba, 
  • Buscaba el abrazo y la contención de mi pareja cuando yo tenía una insatisfacción, o sentía un vacío por algo que yo no me otorgaba. Y, por supuesto que la responsabilidad ante mi vida soy yo, y yo soy la única que diseña la vida que yo quiero.
  • Huía ante las discusiones, porque no sabía cómo enfrentar una comunicación sana. Es que cuando somos niños, no existen las discusiones, estamos para jugar y reir…Además, de por si, tengo “herencia genética” jajaja que “ante las discusiones se huye”
  • No recuerdo haber recibido un “Que linda estas” “Que bien, te felicito por el 10 en la prueba de matemática”, nada alcanzaba. Y una amiga desde los 4 tampoco lo recuerda. Por lo cual, cuando crecí, cada vez que la desvalorización se hacía presente, aparecía mi niña compungida que requería un “Te felicito”, o “qué hermosa sos”. Y hoy adulta me recuerdo que “Soy una mujer maravillosa” 
  • Etc. 

 

Este último etcétera (ETC.) implica que hay otros ejemplos pero que la corto acá para no llenar estos espacios en blanco con mi experiencia.

Lo lindo de todo esto es que hoy lo tengo para contar como anécdota!! siiii, es bellísimo que todo quede como anécdota, no como sufrimiento, ni culpa. Y esto es posible gracias al camino de la evolución personal.

 

¿Cómo reconocer a mi niño interior?

Cómo te conté más arriba, mi niña aparece cuando grito, me enojo, me siento desvalorizada o humillada.

Esa niña que fuí, aún existe en mi, y está perfecto!!! 

La situación ideal es que salga cuando yo la necesito, por ejemplo para bailar sin vergüenza, jugar con la imaginación y reír a carcajadas, pero no así cuando hay que enfrentar situaciones de adultos. 

Por esta razón, como adulta que soy, es necesario entender desde qué lugar quiero estar y tener claridad de quién soy y el camino donde estoy. 

Pink Floyd decía «Hay alguien en mi cabeza pero no soy yo«. Como si el cuerpo sigue a la mente. Y claro que no somos nosotros, son años y años de memorias de nuestros ancestros que quedan en nuestras células, de programaciones mentales y de adoctrinamiento de la sociedad, el sistema educativo y la familia. 

Inconscientemente, recreamos ciclos enteros de dolor y creencias heredadas. Nadie nos enseñó a mirarnos y conocer nuestro verdadero SER para vivir plenos, abundantes y felices.

 

¿Cómo sanar a mi niño herido?

Te cuento una práctica que podés hacer, pero hay muchas. 

De hecho, comparto un video de YouTube que es hermoso y pone más luz a éste tema.

Te pido que trates a ese niño cómo te hubiera gustado que te traten en tu niñez. 

En un lugar relajado, cerrá los ojos, respirá profundamente, viajá a su encuentro, mirá sus ojos.. 

Preguntáte ¿Cómo está ese niño?, hablale, comprendelo y dale abrazos, calor y amor. Decile que siempre lo vas a aceptar tal como es porque así es perfecto y que no se preocupe, que siempre vas a estar cuando él te necesite.  

A medida que pasan los minutos, notarás una gran sensación de armonía dentro tuyo. El niño se tranquiliza y empieza a sentir seguridad. 

Desde ahora, te pido que conectes con ese #niñointerior, y más aún, cada vez que surge con reacciones incomprensibles o emociones de tristeza, angustia o ira. Es importante comprender que, ese, es tu #niñoherido y que sólo está pidiendo a gritos ser comprendido, abrazado y amado.  

 

¡Sanar el presente para mejorar tu futuro!

Que sea Ley, ja!

Un abrazo, Lau

¿Qué te ha parecido esta práctica? ¿Tenés alguna duda?

Le leo con amor❤. 

Gracias gracias gracias

 


Agradecimientos

Gracias enorme al psicólogo Daniel Ruperez por mis años de terapia en diván, y a  Carmen Valenzuela, mi gran maestra, por haber puesto en mi camino la Comunicación Auténtica y el reconocimiento y la sanación de mi Niña Herida.